David Foster Wallace

Fue gracias a una entrevista suya en Youtube (y dirán lo que quieran del perverso feed the Youtube, pero gracias a él llevo un mes descubriendo cosas maravillosas): “Hay mucho narcisismo en el odio a uno mismo”. “La ironía es la canción de los pájaros que han aprendido a amar su jaula”. Me alucinó su inteligencia y su sensibilidad. Corrí a una librería a comprar su “Broma infinita”, pero después de la luxación de hombro y muñeca al agarrar el tocho cuando el empleado de La casa del libro me lo dio, le dí las gracias con cara de gilipollas y esperé a que se fuera para abandonar aquel mamotreto con nocturnidad y alevosía en una esquina apartada. Me decidí por otros dos libros suyos de ensayos, más manejables y menos caros (por lo que luego uno paga de fisioterapeuta).

He empezado a leerle, y es así como acabé viendo partidos del Federer en vez de películas porno antes de dormir. Y mi gozo no fue menor.

Leyéndole profundizo más y más en esa sensación que siempre me ha perseguido: nunca he tenido, ni por asomo, esa clase de inteligencia ni esa sensibilidad para profundizar en nada … y sin embargo, al leer a gente así adquiero el super poder (como una visión de rayos X o una especie de auto-telepatía) para ver con claridad cristalina y ser plenamente consciente de mi subnormalidad profunda.

Y lo peor es que no me resigno. Si al menos me resignara, habría paz. Pero hay en mí desde hace veinticinco años como una suerte de resistencia secreta que me hace pensar que por leer libros así, o por escuchar cierto tipo de música, voy a ascender un peldaño del grado de subnormalidad profunda al de subnormalidad normal, y así peldaño a peldaño hasta que pueda llegar a lo más alto.

“No digo que la televisión sea vulgar y estúpida porque la gente que compone el público sea vulgar y estúpida. La televisión es como es simplemente porque la gente tiende a ser extremadamente similar en sus intereses vulgares, lascivos y estúpidos, al tiempo que desorbitadamente distintos en sus intereses refinados, nobles y estéticos.”

Me corro al leer cosas así.

“Una de las tareas principales de la narrativa realista (las novelas) era proporcionar caminos para traspasar fronteras, ayudar a los lectores a saltar sobre las paredes del yo y de lo local, y mostrarnos gentes, culturas y formas de ser nunca vistas ni soñadas. El realismo convertía lo extraño en familiar. […]” Y luego dice que sin embargo, una de las cosas la narrativa contemporánea más ambiciosa se está proponiendo, es lo contrario: convertir lo familiar en extraño. Tío, por qué me da tango gozo leerte y a la vez me siento tan subnormalo?

Durante la entrevista aquella que vi, David no recuerda cuál era el escritor Americano que dijo que su trabajo era “confort the disturbed, and to disturb the comfortable”. Pues eso. A trabajar!

Nueva web

http://www.davidfernandez.org

En esta ocasión he usado la plataforma Portfoliobox, quería algo mucho más limpio y sencillo. Junto con el vídeo de todos mis trabajos, me ayudará a darme un impulso en mi Berlín y a definir un poco lo que hago de cara al futuro. Aunque también pensé que me podía servir como punto y aparte. O punto final.

Han sido dos semanas de curro, en las que me he tomado como inspiración webs de artistas que me interesaban o que hacen cosas parecidas. Ese gesto (el de husmear en lo que está haciendo otra gente con la que me identifico), me ha salvado el culo en varias situaciones, y me ha dado muchas alegrías, desde conseguir representante, a conseguir bolos o inspiración para renovarme y tomar nuevos puntos de vista.

Gracias a Mónica, Sandra y Tanja por toda su ayuda y sus notas para hacer la web!

Stegreif, un amor agotador

Ser parte de este proyecto desde sus inicios es una de las cosas más grandes que he hecho en mi carrera, pero acabé totalmente agotado de la última pieza, en el que además de dirigir tocaba el violonchelo. Me ha llevado dos meses recuperarme. La finalización del mismo coincidió con la llegada del otoño y el primer lock down en Berlin. En noviembre caí a peso muerto, me compré la playstation y empecé a levantarme a las 12h o las 13h. durante semanas. Un desecho. Me convertí en un resto viscoso y sin voluntad. Me pregunto si me compensa. Aprendo un huevo, me pagan bien, y me gano un lugar en la cultura Alemana, pero a costa de perder mi centro y la fuerza que puedo usar para crear mis cositas. Este año íbamos a petarlo, así que en cierto modo es una suerte que todo esté parado, así me he salvado de morir de éxito.

Vídeo trabajos 2004/2020

Me estoy haciendo un vídeo de estos quince años haciendo mis cositas. Aún le voy a dar algún tajo y a quitar/poner cosas, pero ya lo tengo más o menos pergeñado.

Todos los inviernos me vengo a Madrid unas semanas y puedo reordenar y tengo todo el tiempo del mundo para este tipo de cosas. Siempre he adorado editar vídeo, y no pocas veces mis vídeos me han abierto puertas. También me estoy haciendo una nueva web. Ya que no estoy nada inspirado, al menos doy a mi trabajo una pátina… el producto! Hay que vender joder! …esa es una de las cosas que me permite seguir así, nunca he hecho nada artísticamente reseñable, pero lo que he hecho, he sabido venderlo bien. Me viene de mi madre y de mi abuelo, ambos vendedores.

Es curioso cómo me pone pasarme dos semanas viéndome el careto todo el rato, cualquiera que edite vídeo sabe de lo que hablo. Narciso a mi lado era un aficionado. Pero bueno, en esta profesión la vanidad es parte del combustible. Tampoco me voy a machacar.

Solo espero ser capaz de darme la próxima patada en el culo que necesito para moverme de este lugar cómodo, de lo que he conseguido, del estatus de “artista” que me he montado. De otra forma me convertiré en una imitación de mí mismo. Dios me libre.

La noche transfigurada

“Transfigured night”! Arrrggggg … after 20 years I could finally listen to it completely. One of the few Schoenberg’s enjoyable pieces. Brutal. You have to listen to this at least once in life. Composed for string sextet, it’s categorized as “program music”, since it has very a narrative and romantic character, following also the structure of the poem in which it’s inspired––by Richard Fedor Leopold Dehmel––that you can read down here. Wikipedia states:

[The poem describes a man and woman walking through a dark forest on a moonlit night. The woman shares a dark secret with her new lover: she bears the child of another man. The stages of Dehmel’s poem are reflected throughout the composition, beginning with the sadness of the woman’s confession, a neutral interlude wherein the man reflects upon the confession, and a finale reflecting the man’s bright acceptance (and forgiveness) of the woman: “O sieh, wie klar das Weltall schimmert! Es ist ein Glanz um alles her” (See how brightly the universe gleams! There is a radiance on everything).]

Two people are walking through a bare, cold wood;
the moon keeps pace with them and draws their gaze.
The moon moves along above tall oak trees,
there is no wisp of cloud to obscure the radiance
to which the black, jagged tips reach up.

A woman’s voice speaks:

“I am carrying a child, and not by you.
I am walking here with you in a state of sin.
I have offended grievously against myself.
I despaired of happiness,
and yet I still felt a grievous longing
for life’s fullness, for a mother’s joys

and duties; and so I sinned,
and so I yielded, shuddering, my sex
to the embrace of a stranger,
and even thought myself blessed.
Now life has taken its revenge,
and I have met you, met you.”

She walks on, stumbling.
She looks up; the moon keeps pace.
Her dark gaze drowns in light.
A man’s voice speaks:

“Do not let the child you have conceived
be a burden on your soul.
Look, how brightly the universe shines!
Splendour falls on everything around,
you are voyaging with me on a cold sea,
but there is the glow of an inner warmth
from you in me, from me in you.

That warmth will transfigure the stranger’s child,
and you bear it me, begot by me.
You have transfused me with splendour,
you have made a child of me.”
He puts an arm about her strong hips.
Their breath embraces in the air.
Two people walk on through the high, bright night.

(English translation by Mary Whittall)

Charlie Kaufman

Ayer vi “I am thinking of ending things”, como todos los trabajos de este tío me voló la cabeza. Tuve que verme luego un tutorial en youtube para pillar la mitad de las cosas. Aparte de esta y otras pedradas maravillosas que él ha dirigido y escrito, también ha escrito mucho para Spike Jonze, otro de los monstruos de la imaginación llevada a la pantalla, ¿quién no flipó con “Cómo ser John Malkovich”?

En esta charla (a pesar de la ñoña edición de vídeo) Kaufman se muestra con una inteligencia vulnerable y traspasadora, y mientras habla de la escritura, yo me imagino que habla de otras disciplinas artísticas, y por qué no, del mismo arte de vivir. Gracias Charlie. Gracias.

El teatro

Una mitad de lo que voy a decir es pura mentira, la otra mitad es pura verdad.

Esta aseveración, de hecho, ya está influenciada por sí misma…

Así pues; ¿cual mitad de lo dicho es pura mentira?

¿La primera mitad?

¿Ola segunda mitad?

Y entonces;

¿cual mitad de lo dicho es pura verdad?

En cualquier caso me cago en el teatro.

Actores y directores crean una mentira para que ésta sea “representada” como verdad a sentir, pretenden adoctrinarnos, enseñarnos, educarnos e incluso a veces divertirnos, pero lo hacen con trucos, con medias verdades, con mentiras y fingimientos… ya lo decía Fernando Pessoa, el poeta es un fingidor, pero de tanto fingir siente al final esa mentira más que si fuera la propia verdad. El actor no, el actor finge durante las 2 horas que dura una representación, pero luego a penas sabe de lo que estaba hablando. El poeta se suicida y el actor se hace famoso.

Imaginemos que el iluminador nos va a poner una luz “fingida”, una luz que parezca la luz del día. Lo hará con materiales reales… o imaginemos que el escenógrafo quiere hacernos sentir que estamos en un salón de juego en vez de un teatro… bueno, qué cojones, ellos también fingen. ¡Y lo hacen por la misma razón que los actores y los directores!. Para ganar dinero. Para pagar la hipoteca. Si no fingieran no podrían repetir lo mismo una y otra vez, y es en la repetición donde surge la posibilidad de la venta. Del envoltorio. De la reproducción, del suvenir. Y en la venta está la renta, el dinero. El teatro es un bazar puro y duro, donde se venden suvenires que pretenden ser artículos de primera necesidad. No jodas.

El espectador también participa de ese fingimiento, la mitad de la responsabilidad es vuestra, pero para colmo no dais la cara, os parapetáis bajo la protección que os brinda la oscuridad. Nocturnidad y alevosía. Al menos el actor da la cara. Se expone. Al menos sabemos a quién echar la culpa.

Cuando vosotros pagáis por ir al teatro, por ir a un lugar en el que sabéis de antemano que todo lo que va a ocurrir es mentira, estáis siendo tan cobardes como la pandilla de infames que venís a ver.

El espectador no tiene cojones para asistir a algo que pase de verdad. Es más, desea ser engañado. Como si estuviera pagando a una prostituta que le hace creer que está enamorada de él, que hace le hace realmente el amor. El espectador no tiene los cojones de tener una relación real con lo que ocurre en escena. No quiere ser conmovido de verdad ¡Bastante tiene ya con la vida misma! ¡Claro!

En el deporte ocurren cosas de verdad. Aunque allí están relacionadas solo con competitividad. Pero en el teatro no. Luego están los combates de boxeo, las corridas de toros. Allí también ocurren cosas de verdad, pero esa verdad está relacionada con la violencia, porque la verdad provoca violencia en el espectador, y éste a su vez reclama una violencia mas explícita para entumecer sus sentidos. También reclama que aquel que le está violentando con esa verdad ponga en riesgo su vida, su integridad física, para tener el permiso de violentarle. “Ok, de acuerdo, permito que me violentes… pero como precio debes poner en riesgo tu vida”. El espectador sí tolera violencia, pero verdad… no, la verdad es más violenta que la violencia misma.

Está bien, pongamos en riesgo nuestras vidas si hace falta. Pero juguemos limpio, pongamos en riesgo también vuestras vidas. ¿Hay cojones?

Lógicamente si yo me siento en una silla estoy haciendo algo de verdad… pero no estamos hablando de eso. En el teatro todo tiene que estar reconcentrado, la naturaleza de las cosas se nos presenta en forma de una “esencia destilada”. Joder, no nos vamos a quedar en escena a vivir. ¡Hay que resumir! Así parece que tan solo los extremos me valen para lo explicar a lo que me refiero. Solo nos vale el dolor, o el placer brutal, la vacanal. La miseria y el gozo y felicidad más profundos.

Y para colmo, cuando al fin se ponen otro tipo de temas sobre la mesa, y ocurren cosas de verdad que no están relacionadas con la competitividad o la violencia, resulta que estamos haciendo pornografía. El amor, cuando se pone en escena y no está edulcorado y es de verdad, es pornografía pura.

Así pues la pornografía nos puede salvar del teatro. La pornografía es nuestra única salvación… porque aunque los actores porno puedan fingir amor, no pueden fingir el placer de la eyaculación, no al menos los actores masculinos. Entonces solo la eyaculación masculina puede salvarnos de la falsedad, del fingimiento. De la mentira. Del teatro. La lefa violando las leyes de la gravedad es la única esperanza que le queda al teatro.

El cuerpo es real, y sus acciones nunca mienten, porque laten y siguen el pulso del corazón. De ese que bombea sangre. No del poético y romántico, sino de aquel al que se le pueden añadir unos cuantos bypass. Del músculo (al final todo es deporte).

Por eso Carlos (actor porno), va ha realizar la única acción que puede salvarnos del teatro: la corrida.

Aparece Carlos, se hace una paja y eyacula en los espectadores alcanzando hasta a los de la cuarta fila, poniendo perdidas sus mascarillas. Carlos nos salva del teatro.

La jungla de Upton Sinclair

Hacía tiempo que no leía así. Como un bulldozer. Aguantando la respiración para hacerme el largo de una piscina infinita. Apartando la cara para esquivar los golpes que salían de cada una de estas quinientas páginas. Solo se puede leer así cuando se tiene todo el tiempo del mundo, como yo. Leer es burgués de cojones. Cinco días de no parar, ¿cuánto gana un obrero en cinco días? ¿Doscientos cincuenta euros? …el libro en sí cuesta 30€, pero leer este libro en realidad le sale a uno por unos 250€ a precio de mercado.

Pedazo de libro. Allá por 1900 Upton Sinclair se fue a los mataderos de Chicago para documentar las terribles condiciones de vida y de trabajo de los obreros y los inmigrantes. A raíz de la publicación de este libro (que es una suerte de Anna Karenina de la desesperación, la miseria y el desencanto), el tipo logró un éxito sin precedentes, llegó al presidente de los estados unidos y logró cambiar las leyes que regían la industria de la alimentación. Y luego dices que el arte es inútil. También hizo lo propio con la industria del carbón, la petrolera o la manipulación del periodismo y la falta de libertad de expresión. Me lo como a este señor, qué envidia de existencias …

Los cerdos siguen igual o peor… pero al menos el jornal del matarife y su pensión están aseguradas. Perra vida.

Llegué a este libro gracias a Luna Miguel, así que gracias por la recomendación.

Si alguien tiene tiempo y ganas, que me mande su dirección y yo le mando el libro, a modo de regalo de reyes pictoplásmico. Pero nada de amigos ni familiares. Solo desconocidos con voraces fauces lectoras.

Feliz año

Carta de apoyo al Antic Teatre de Barcelona

Desde Berlin, mientras escucho el sexteto “souvenir de Florencia” de Tchaikovsky y me tomo un café cuatro veces recalentado, en medio de una crisis bajo la que todo puede desaparecer sin hacer ruido ni dejar huella, quiero mostrar mi apoyo y admiración al trabajo que hace el Antic Teatre desde hace años. Aquí en Alemania desarrollo mi actividad en enormes salas sinfónicas de conciertos. Formamos un grupo independiente de treinta personas, y he visto como un proyecto local —impensable en España— puede crecer y ser sostenible, recibiendo apoyo y visibilidad gracias a una sociedad y unas instituciones que cuidan, valoran y alimentan a sus artistas. Dado que esto —salvo contadas excepciones— no se da en España, esa tarea es asumida por unos pocos locos que invierten su energía y sus medios en apoyar proyectos y artistas que crean trabajos no destinados al entretenimiento ni al consumo de cultura.

Ahora más que nunca proyectos como el Antic Teatre tienen que ser apoyados por el gobierno para que sobrevivan y eviten que toda la cultura se homogeneice y desaparezcan las voces discordantes, las tensiones que toda música necesita, los colores inclasificables y los gestos de locura que solo los artistas pueden explorar, aportando soluciones y vías de acción que no están basadas en el rendimiento, en el cálculo económico ni en la corrección amable del intercambio social de likes.

Mientras recaliento mi café por quinta vez, recuerdo cómo le gustaba este sexteto al crítico de danza Roger Salas, según él escondía una declaración velada de la homosexualidad de Tchaikovsky. ¡Ay! ¡Aquellas fiestas interminables de música clásica y farlopa! Pero claro… uno se preocupa de donde vienen sus aguacates y de comprar café de comercio justo. Si hubiera farlopa BIO o de comercio justo… En fin, hace años que me conformo con la música clásica. Joder, se me ha vuelto a enfriar el puto café. ¡¡¡Viva el Antic coño!!!

¡¡17 años de Antic Teatre!! http://www.anticteatre.com/

Escribe tu carta de apoyo al Antic a comunicacio [at] anticteatre.com