Robado de Lázaro Gabino Rodríguez

El teatro es el lugar idóneo desde dónde pensar la pandemia y ésta ha producido condiciones inéditas para pensar el teatro.

Durante algunos meses todos los teatros del mundo cerraron sus puertas y las personas que nos dedicamos a la escena fuimos aceptando que las características de contagio del virus convirtieron nuestro espacio de trabajo en un lugar de riesgo. Atestiguamos o participamos de las distintas reacciones de un gremio que se vio temporalmente imposibilitado.

Creo que desperdiciaríamos una oportunidad enorme si obviamos mirarnos en el espejo de esta crisis.

Al principio

Cuando comienza Edipo Rey de Sófocles ya un mal misterioso se propaga entre los habitantes de Tebas: la peste. El pueblo acude a Edipo para que sea de nuevo el salvador de la ciudad. Edipo escucha a su pueblo implorar ayuda y él, amante de sus súbditos, doliente como ellos y por ellos, está decidido a hacer lo que sea necesario para acabar con la peste ignorando que es él mismo el causante de la desgracia.

Vulnerables

La vulnerabilidad frente al virus nos obliga a mirarnos como parte de la naturaleza, nos recuerda que somos animales. Nos subraya que somos parte de una especie que comparte características. Nos empuja a pensarnos como un conjunto.

Esa misma sensación sucede, algunas veces, en el teatro. Muchas personas reunidas nos reconocemos parte de un agregado de individuos. Y en la oscuridad de la sala a veces sentimos que tenemos algo de iguales con los demás, aunque sea por unos breves instantes, antes de que afloren todas las desigualdades.

¿Cuántas personas muertas son muchas?

Llevamos muchos años en este país poniendo a los muertos debajo del tapete. Los escondemos porque aceptar que podemos seguir nuestra vida en este oasis de horror nos daría una imagen nuestra que no podemos aceptar.

Más de 35 000 asesinatos en 2019. 17 982 en el primer semestre de 2020. 

Al día de hoy, 12 de septiembre, se cuentan 70183 muertes por Covid.

La muerte y el teatro

A veces se nos olvida lo más simple: cada muerte es una vida que se extingue y se convierte en una ausencia irremplazable en la vida de alguien más.

Si en algo ha insistido el teatro durante siglos es que cada muerte cuenta.

Es raro que en el teatro suceda lo que en las películas de guerra o aliens, en donde vemos cientos de “extras” muriendo como fondo mientras el protagonista escapa. El cine y nuestra realidad le han quitado valor a las vidas, vidas que son números, vidas que son extras, muertos que no son personas sino paisaje.

El teatro, por sus características, ha sido un espacio de oposición a esa noción. Ningún otro medio ha dado tanto espacio a la narrativa de cada muerte, cuando alguien muere en escena, por lo general, conocemos su historia y esa muerte se individualiza. El teatro nos recuerda lo más simple: una vida es una vida.

Aire

Alan Page, amigo al que no conozco en persona, me habló de un video en el que una mujer en EUA está a punto de entrar a un supermercado, cuando un guardia de seguridad le indica que no puede pasar sin tapabocas. Después de un intercambio de palabras ella se coloca la mascarilla mientras continúa discutiendo, para segundos después arrancársela mientras le grita al guardia: I can´t breath.

“I can´t breath” fue la última frase que George Floyd profirió con un hilo de voz mientras el policía que lo asesinó le presionaba la garganta con la rodilla. Pero también es lo que les ha pasado a cientos de miles de personas a las que el Covid 19 se les complica.

Espíritu de la época

¿Qué pasa en esta época que en situaciones absolutamente distintas, en polos opuestos del espectro político y por razones tan dispares, hay la sensación real o imaginaria de que falta aire? Son tiempos en los que falta el aire.

El teatro y el aire

El teatro ha sido muchas cosas diferentes. Pero entre esas muchas, ha sido un lugar en donde vamos a experimentar algo que no es la realidad. Formamos parte de un acuerdo que nos permite salir de la realidad en la vigilia. Pienso que el teatro ha sido un lugar donde tomamos aire de la realidad.

Cada vez que alguien dice: eso no es teatro. Se apaga una estrella

Lo que fue y será

Que algo haya sido así no implica que así deba seguir siendo. Las características constitutivas de una disciplina artística no son consustanciales a la misma sino producto de su devenir histórico. El teatro no es algo específico, el teatro ha sido algo y será algo distinto en el futuro. Durante muchos siglos el teatro se consideró esencialmente ligado a la “literatura dramática” y hoy nos parece absurdo reducir el teatro a una especie de puesta en acción de un texto.

La música

Hace no tantos años nadie pensaba que la música podría ser grabada y “guardada” en un objeto. A nadie se le ocurrió por muchos siglos la posibilidad de que la música existiera sin la presencia de los músicos. Cuando ocurrió, puedo imaginar que hubo gente que hablaba sobre que no era lo mismo estar con alguien que produce la música en vivo que sentarte con el fonógrafo al lado. 

Cualquier cambio de paradigma tecnológico nos invita a repensar lo que considerábamos los límites de algo.

Zoom

Es relativamente nueva la posibilidad de compartir tiempo sin compartir espacio. Si ya con el teléfono empezamos a compartir el mismo tiempo sin estar en el mismo lugar, fue con la televisión que pudimos ver y oír “en vivo” a una persona. Aunque con la televisión la comunicación se da unidireccionalmente: alguien emite y muchas personas reciben.

No fue hasta las video llamadas que pudimos ver y oír a alguien en tiempo real y que esa persona también nos oyera y nos mirara.

Sé que las video reuniones existen desde hace varios años pero no fue hasta ahora que experimenté el milagro de esas sesiones de zoom donde 150 personas que están en 5 continentes pueden escuchar, hablar, ver y ser vistas.

¿Que es lo propio del teatro?

Lo propio del teatro es la reunión y lo que está en juego en esta crisis sanitaria es eso: la posibilidad de que los seres humanos nos reunamos. Toda la historia del teatro se había dado en reuniones presenciales, en parte porque no existían otras. Es la primera vez que podemos realizar otro tipo de reuniones y por ende imaginar otro tipo de teatro.

Eso no es teatro

Me maravilla la pulsión de las personas que ante el embate de lo nuevo lo primero que atinan a decir es: eso no es teatro. Como si alguien supiera qué es el teatro.

Cuando lo que están queriendo decir es: eso no ha sido el teatro hasta hoy. Ante circunstancias inéditas lo primero que hacen es aferrarse a lo conocido negándose a pensar el presente.

No son nuevos

Hay una larga tradición de quienes han dicho: eso no es. “Eso no es pintura” descalificaron a los impresionistas,  “eso no es danza” porque no bailan, “eso no es arte” porque no cumple con mi idea del siglo XIX, “eso no es poesía”,  “eso no es teatro” porque trata sobre la realidad y un largo etcétera.

Una pulsión reaccionaria que encuentra adeptos en lo más conservador de las sociedades. No es casualidad que en el medio del teatro esté tan extendida la pasión de negar el carácter artístico al arte contemporáneo y de repetir ad nauseam lo que dice Lesper.

Lo inimaginable

En la Edad Media un cuadro sin un tema determinado era inconcebible.

El teatro como legado

Mal citando a Siobhan Guerrero podríamos pensar el teatro como un legado y no como una entidad. El teatro no es un ente definido con ciertas características, sino una descripción temporal de una disciplina en constante cambio.

“Un legado exitoso, como toda herencia, requiere un justo balance entre preservar lo recibido y adaptarlo a las nuevas circunstancias. Un legado para la posteridad demanda, por tanto, memoria y adaptabilidad.”

En el corto plazo

El teatro presencial no se va a extinguir, parece haber algo necesario para la humanidad en ese antiguo modelo de ritual que ya ha superado muchas epidemias, crisis y guerras.

Pero sí se puede comenzar a ampliar, puede comenzar a aventurarse hacia lo desconocido.

No tiren gas lacrimógeno, ya estamos llorando

La reacción primera

Se entiende que las instituciones, teatros y compañías comenzarán a transmitir  grabaciones de obras creadas para ser vistas en vivo. Éstas son un elemento fantástico de divulgación, y para quienes nos dedicamos a la escena ha sido muy importante tener acceso a estos registros de las creaciones que se han hecho en otros tiempos y otras latitudes. Pero no podemos pretender dar gato por liebre, el registro de una pieza no es más que eso, porque el medio en el que se expresa no está siendo trabajado, tensionado o interrogado por la obra misma.

El arte y sus medios. Forma y tradición

El trabajo de las artistas, me parece, es enfrascarse en una batalla con los medios de su arte y con la tradición dentro de la que cada creación se inscribe: lenguaje, imagen, movimiento, color, sonidos, ritmos, esas cosas.

Las obras de arte que me interesan son intraducibles a otros medios, porque su existencia se fundamenta en el diálogo que establece con sus medios de expresión y con las obras que la precedieron. El arte que me importa trabaja principalmente sobre medios, sobre formas y convenciones. Obras que son, en buena medida, sobre el arte.

Agua tibia

Hoy pienso que en el teatro trabajamos sobre la reunión y si ésta se va dar de manera virtual, ese es el medio que hay que interrogar: ¿Qué es lo particular de ese medio? ¿Cuál es su historia? ¿Qué se ha hecho ahí? Siempre acordarnos que el mundo no se inventó en cinco minutos y que nunca somos las primeras en llegar.

Poco a poco

Por suerte ya hemos visto propuestas realizadas ex profeso para la virtualidad, obras que no son un video, ni son el registro de un evento que se creó para la escena, sino que son reuniones, que son… teatro.

Deberíamos estar más enojados de lo que estamos

La pantalla de la computadora

Muchas de las personas que nos dedicamos al teatro, durante estos meses confinados, intentamos leer el mundo a través de esta engañosa ventana que es internet.

Internet

Una de las diferencias fundamentales entre el mundo real y el mundo a través de las pantallas, es que en internet nos enfrentamos cada vez menos a lo que no nos gusta, basta un clic para que eso desaparezca. Las personas, por lo general, desconfiamos de quienes piensan distinto y concedemos autoridad a quienes refuerzan nuestras convicciones y así vamos tirando ayudados por el algoritmo, que configura cada vez más, un mundo a la medida de nuestros deseos. Se adelgaza nuestra experiencia de mundo y la vida se vuelve: mis políticos, mis ideas, mis amigas, mis periódicos y mis likes.

La normalidad era el problema

Son muchas las frases más o menos huecas que logran instalarse en las redes sociales de quienes quieren mostrarse como entes críticos. Una de las más exitosas de esta temporada fue la muy cursi: No queremos volver a la normalidad porque la normalidad era el problema.

La frase pretende convertir la parte en el todo y al dejar de nombrar lo que quiere criticar cae en una generalización, a mi parecer, absurda.

Estamos de acuerdo en que la desigualdad económica está normalizada y es inaceptable, así como la violencia contra las mujeres y la corrupción de la clase política… y muchas otras cosas. El problema es que la normalidad también incluía ceremonias colectivas para enterrar a los muertos, incluía que las madres no parieran solas, que las niñas fueran a las escuelas, la normalidad era también abrazarnos, la normalidad incluía una situación económica mucho mejor (por mala que fuera) para millones de familias que han perdido sus empleos… incluía para casi un millón de familias en el mundo no haber perdido a una persona amada.

El cambio

Tendemos a olvidar que el cambio no es en sí mismo positivo. El cambio no tiene un signo político claro. Chile cambió con Pinochet así como cambió con la llegada de Allende. El cambio puede ser hacia la izquierda o hacia la derecha, emancipatorio o coercitivo, positivo o negativo. Hacer del cambio por sí mismo un fetiche es un error de enfoque que parece olvidar que siempre se puede estar peor.

La primera clase vomita donde le da la gana, la segunda, sobre la tercera y la tercera sobre sí misma

La crisis del 20

La pausa y la crisis nos confrontan una vez más con las preguntas de siempre: ¿Qué es lo que hago y para qué hago lo que hago? ¿Cómo nos relacionamos con otros cuerpos? ¿Cuál es nuestro lugar en la sociedad? ¿Cómo se lee mi actividad bajo las circunstancias actuales?

Búsqueda de sentido

Una constelación de prácticas que abrevan de la ampliación de la noción de arte que se dio con las vanguardias históricas, que “continuó” Duchamp , Beuys, y que ha sido robustamente continuada en el marco del arte contemporáneo, han influenciado el teatro en los últimos (muchos) años. Las prácticas artísticas que Lehmann metió bajo el paraguas de lo posdramático así como las que Bojana Kunst agrupó dentro del “giro del cuidado” han ensanchado los límites de lo posible. Esta expansión de los límites de lo tradicionalmente considerado teatral nos ha enfrentado a prácticas muy diversas entre sí, algunas profundamente contestatarias otras dóciles y conservadoras.

Me preocupa

Me ocupa pensar en muchas prácticas artísticas que al intentar encontrar un sentido social han construido lo que Calire Bishop describió en su libro Infiernos artificiales.

El trigo y la paja

Lo que yo considero el potencial emancipatorio de la experiencia artística, entra en contradicción directa con muchas prácticas adoctrinantes en las que el arte se vuelve una herramienta de enseñanza del buen camino moral, en las que las brigadas artísticas se asemejan a las misiones evangélicas que llevan un mensaje positivo a donde nadie pidió ese mensaje, en las que hay un catecismo de la justicia social, obras que  funcionan de la misma forma que los libros de autoayuda. El arte como salvación.

Cursis melodías

Hubo, durante la pandemia,  quien dijo que “la vacuna es el arte”.

Arte y activismo

He abordado en otros textos la desconfianza que me producen las prácticas artísticas que se justifican al enarbolar una causa social, simplemente porque creo que el arte no es un espacio eficaz para luchar por una causa concreta.

El activismo, en mi experiencia, busca conseguir un objetivo del que estamos convencidos con anterioridad: el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, la necesidad de acabar con la discriminación sistémica en la sociedad o lo imprescindible de cambiar una estrategia de seguridad que ha sido y sigue siendo un desastre. El activismo encuentra en la acción directa y en la enunciación puntual y clara de una causa su grado mayor de efectividad.

A mi parecer, la práctica artística no debe pretender emular al activismo. No creo en la efectividad política concreta y aplicable de las prácticas artísticas y en mi experiencia el arte no encuentra su camino mas fértil enarbolando convicciones previamente consolidadas; sino por el contrario, las obras de arte que mas estimulantes me parecen, problematizan lo que parece simple, permanecen en la duda, incorporan el sin sentido, lo inédito, lo ininteligible y lo desconocido.

Esas…

Obras de teatro que pudieron haber sido un tweet.

Me senté a la orilla del río, a ver pasar los cadáveres de mis enemigos

Pensar con prisa

Muchas estrellas del pensamiento se volcaron a analizar un fenómeno que no había sucedido, pretendían conceptualizar un cambio que no era aún experiencia, que no había sucedido. Ahí quedarán todos esos escritos más o menos fallidos como recordatorio de que no se puede conceptualizar lo que no se ha vivido: uno dijo que el capitalismo se acercaba a su fin. Otro, que las maestras que dan clases por zoom son “colaboracionistas”. En fin, la hipotenusa.

Friendly reminder

El teatro que es ante todo una experiencia nos ha enseñado a quienes lo hacemos que aquello que se vive no es una resultante de lo que se planea, que la experiencia es impredecible.

Que el proceso de vivir algo, sentirlo y después articularlo sigue siendo importante.

Una pizca de Sócrates.

Dice Caparrós: “Solo sé que no sé nada”, debería ser el grito unánime de millones y millones.

Tal vez habría que variar el lugar de enunciación. Lo cuestionable no es escribir dentro del revolcón de la ola, pero sí pretender que no se está, querer tener razón obviando la realidad.

¿El fin del capitalismo?

No soy optimista. No pienso que vayamos a salir de esta crisis con una sociedad mejor. ¿Porqué habría de ser así? ¿Que signos nos harían confiar en esa posibilidad?

Jeff Bezos se acaba de convertir en la primera persona en tener 200 000 millones de dólares. En México basta ver la manera en la que han aumentado las denuncias de mujeres violentadas, el número de asesinatos, la tasa de desempleo para darnos cuenta en que tipo de cambio estamos.

Artaud

“Hay en el teatro, como en la peste, algo a la vez victorioso y vengativo”.

El futuro es un animal grotesco

Miedo

Hay mucho miedo en el aire. Un miedo absolutamente legítimo a que enfermen nuestras madres o abuelos, miedo a perder el trabajo o el negocio o el precario equilibrio que dimos en llamar estabilidad.

Un futuro incierto

La contracción de las economías y la amenaza de recesión.

Los teatros abiertos

No sabemos qué va a pasar con los teatros, ni con los los festivales, ni con las programaciones internacionales. ¿Cómo va a ser el futuro para quienes vivimos de viajar con nuestro trabajo? Se oyen muchas voces que hablan de apoyar a artistas locales y de una cierta vuelta a cierta idea de lo nacional: el presupuesto de Francia para los franceses, etc.  

Gente de teatro

Y aquí nos acordamos que somos un gremio sin ninguna certeza económica para enfrentar la emergencia, que las instituciones están en quiebra (basta revisar las acciones de la Coordinación Nacional de Teatro durante la emergencia) y que las políticas culturales en nuestro país dependen de las ocurrencias de un señor que “ni nos ve ni nos oye”.

Vacuna y último acto

La esperanza que depositamos en la vacuna se ha vuelto nuestra manera de seguir hacia adelante pensando/deseando que la vida vuelva a ser lo que era antes.

Si es Rusia, Oxford, Slim, Bayer, Trump o la UAM lo mismo nos da, lo que queremos muchas personas es despertar y saber que este sueño febril está por terminar. Esperamos una resolución definitiva aunque sea inconsistente con el planteamiento dramatúrgico, ansiamos un deux ex machina que ponga fin a la obra.

Al final

Edipo descubre al final de la obra que él es el culpable de la peste que aqueja Tebas. Yocasta se ha suicidado, él se ha sacado los ojos y ya ciego le ha pedido a Creonte que lo exilie. Ciego se condena a vagar a tientas por un mundo hostil.

A ciegas

Un poco así estamos, como Edipo, vagando a tientas en una tierra desconocida.

Pero sin una Antígona que nos guíe.

Lázaro Gabino Rodríguez 

(Nada es mío, todo es robado)

https://somosreclamos.blogspot.com/2020/09/pensar-la-pandemia-desde-el-teatro.html

Amistad de gatetes

Después de todos aquellos años de ostracismo, alejado de toda dinámica social tocando en la calle, entendí que si quería volver a acercarme a la gente (y volver a mojar el churro) tenía que poner en marcha uno de mis periodos obsesivo compulsivos, uno de mis mecanismos-manías que lo pusiera patas arriba todo, y así fue como descubrí el tango argentino y me metí de cabeza a aprender a bailar aquello. Y no me equivocaba. A parte de lo que disfruté con la propia danza (ay! cómo bailaremos y nos abrazaremos cuando ya no esté prohibido!) y con esa música, ha resultado que mis mejores amigos, mi chica, mis colegas… todos brotaron de aquella huerta orgánica de milongas y clases de bailes de salón. Todos.

Ayer estuve con la que de hecho se está convirtiendo en una de las grandes amigas de mi vida. Y yo que hasta hace poco pensaba que la amistad era un signo de debilidad y una distracción para huir de lo que realmente importa… Qué dichoso me sentí ayer con todos sus cuidados y su cariño y su conversación. Que horas más dichosas pasamos juntos joder. Cuanto aprendo de lo libre que es y como se come la vida a cucharadas soperas, … además me descubrió a este chaval que es un flipe

y también a este señor que es un flipado (uno empieza de joven siendo un flipe, y ya cuando madura se transmuta en flipado) y un gran y respetado artista en UK:

Y por su puesto hubo un poco de juerga y algo de sustancias que degeneraron en la típica charla trascendental (que culmina siempre con un vídeo de gatetes). A colación de lo de poder cambiarse el sexo en el DNI solo con pedirlo sin más, le dije que qué pasaría si uno pudiera cambiarse la edad o la raza, y me dijo que ya me valía y que además el concepto de raza es una construcción social y no biológica, que no se sustenta en la genética: https://www.nationalgeographic.com/magazine/article/race-genetics-science-africa

La raza es un concepto cuya definición no está aceptada en forma general. La raza ha sido un concepto desarrollado en el siglo 18 para clasificar a los seres humanos en base a su apariencia física, social y origen cultural. El termino raza ha sido utilizado históricamente para establecer una jerarquía social y ha sido utilizado para esclavizar a los seres humanos. Los grupos raciales no tienen límites definidos, pero tienen una relación borrosa e imprecisa con la variación genética humana y los grupos de población en todo el mundo. Me gusta la definición del profesor Audrey Smedley. Ella dice: “La raza es una forma sistemática culturalmente estructurada de mirar, percibir e interpretar la realidad”.

Cuanto te adoro y cuanto disfruto de esta cosa llamada amistad (y que yo hasta ahora solo había utilizado para conseguir mis cositas aquí y allí.)

<vídeo de gatetes>

Blog de bloges

Descubrí al escritor Dennis Cooper graicas a Giselle Vienne, una coreógrafa/directora con la que trabaja mucho. Me he pillado uno de sus guarros y depravados libros, le tengo ganas. Pero lo que más me moló de él fue descubrir el blog que lleva desde hace casi veinte años (con censura de Google incluida, que le cerró y borró todo de un día para otro. Por guarrete.)

A mí me flipa eso de compararme. Encontrar algo que me mole y compararme y ver la mierda que yo hago. No sé, me da como vidilla. Me estimula a seguir haciendo mis mierdas. Pues en este caso tenemos un blog que bucea erráticamente, pero que es brutalmente exhaustivo y profundo allí conde posa su mirada. No como yo, que además de errático no me lo curro nada y todo es superficial. Joder, al lado del pavo ese yo tengo un físico de funcionario.

https://denniscooperblog.com/

De todas las mentiras

Tu que aprendí o me dijeron de pequeño (…que dios y los ángeles existen, que no existen los monstruos, que los reyes magos y ratoncito Perez traen los regalos, que el amor es para siempre y que tus padres se aman, que tu padre no se la pega a tu madre, que si no estudias no llegas a nada, etc.) la me más me jodió y más profundamente me afectó fue la de que tus padres siempre te quieren.

Esa gran mentira ha hecho palidecer a todas las demás mentiras que han ido apareciendo o que me han ido contando en mi vida adulta.

Escuchamos continuamente de madres que abandonan a sus hijos, otros padres que los prostituyen, los hay que abusan sexualmente de ellos (no acaba de salir una encuesta en Francia que afirma que el 10% de los niños han sufrido abusos sexuales en familia?), los hay que los dejan morir de hambre y los hay que los asfixian o apuñalan. Por no hablar de los que los mantienen vivos bajo un régimen nazi de andar por casa.

Suponer que no hay un término medio a todo esto, o que un pequeño porcentaje de esos impulsos parricidas no están también presentes incluso en el más amoroso de los padres, es como volver a creer en las adas y los elfos y ratoncito Perez.

¿Cuántos millones de padres no piensan en matar a sus hijos sin llegar a hacerlo? ¿Cuántos millones más no fantasean, o planean o inconscientemente se sorprenden a sí mismos saboreando alguna de esas variantes u otras aún más siniestras y retorcidas?

Pero no, mis padres (y los demás padres de mis compañeros de clase, o de los personajes de las películas o la tele) siempre decían en los momentos turbios, que cómo no te iban a querer, que ellos eran tus padres, y que por lo tanto su amor estaba fuera de toda duda. Como si su amor fuera un Tesla con auto-pilot: el amor de un padre o de una madre nunca se sale de la carretera, ni supera el límite de velocidad, ni comete una infracción de tráfico.

Si uno no admite que a veces puede no querer a un ser querido (y está jodido de admitir porque la propia denominación de “ser querido” nos deja poco margen) entonces el amor de uno tiene el mismo valor que el pilotaje del conductor de un Tesla.

Sé que mis padres me quieren, pero me jode que no puedan admitir las veces que no me han querido. Menos mal que ya no soy pequeño y sé que los monstruos existen, y que no están precisamente debajo de la cama ni dentro de los armarios, sino que suelen estar allí mismo, sentados en la mesa o al borde de nuestra cama dándonos las buenas noches.

Últimamente he empezado a escuchar un montón de conferencias de Ramón Andrés, un tipo que escribe unos tochos disloca-hombros sobre música, él decía que le encantaba la música hasta el siglo diecisiete y luego la música de después de la segunda guerra mundial, pero que toda la música de en medio de esos periodos era una música asertiva, afirmativa … y que sin embargo (y ponía como ejemplo las piezas para órgano de Gyorgy Ligeti) la música de antes y de después de ese periodo plantea preguntas que no trata de responder, o directamente se ocupa del aspecto puramente sonoro, dejando al oyente totalmente libre (hay qué jodida es la libertad a veces!) sin guiarle ni dictarle cuando y qué debe de sentir.

Pues yo le pediría lo mismo al amor.

David Foster Wallace

Fue gracias a una entrevista suya en Youtube (y dirán lo que quieran del perverso feed the Youtube, pero gracias a él llevo un mes descubriendo cosas maravillosas): “Hay mucho narcisismo en el odio a uno mismo”. “La ironía es la canción de los pájaros que han aprendido a amar su jaula”. Me alucinó su inteligencia y su sensibilidad. Corrí a una librería a comprar su “Broma infinita”, pero después de la luxación de hombro y muñeca al agarrar el tocho cuando el empleado de La casa del libro me lo dio, le dí las gracias con cara de gilipollas y esperé a que se fuera para abandonar aquel mamotreto con nocturnidad y alevosía en una esquina apartada. Me decidí por otros dos libros suyos de ensayos, más manejables y menos caros (por lo que luego uno paga de fisioterapeuta).

He empezado a leerle, y es así como acabé viendo partidos del Federer en vez de películas porno antes de dormir. Y mi gozo no fue menor.

Leyéndole profundizo más y más en esa sensación que siempre me ha perseguido: nunca he tenido, ni por asomo, esa clase de inteligencia ni esa sensibilidad para profundizar en nada … y sin embargo, al leer a gente así adquiero el super poder (como una visión de rayos X o una especie de auto-telepatía) para ver con claridad cristalina y ser plenamente consciente de mi subnormalidad profunda.

Y lo peor es que no me resigno. Si al menos me resignara, habría paz. Pero hay en mí desde hace veinticinco años como una suerte de resistencia secreta que me hace pensar que por leer libros así, o por escuchar cierto tipo de música, voy a ascender un peldaño del grado de subnormalidad profunda al de subnormalidad normal, y así peldaño a peldaño hasta que pueda llegar a lo más alto.

“No digo que la televisión sea vulgar y estúpida porque la gente que compone el público sea vulgar y estúpida. La televisión es como es simplemente porque la gente tiende a ser extremadamente similar en sus intereses vulgares, lascivos y estúpidos, al tiempo que desorbitadamente distintos en sus intereses refinados, nobles y estéticos.”

Me corro al leer cosas así.

“Una de las tareas principales de la narrativa realista (las novelas) era proporcionar caminos para traspasar fronteras, ayudar a los lectores a saltar sobre las paredes del yo y de lo local, y mostrarnos gentes, culturas y formas de ser nunca vistas ni soñadas. El realismo convertía lo extraño en familiar. […]” Y luego dice que sin embargo, una de las cosas la narrativa contemporánea más ambiciosa se está proponiendo, es lo contrario: convertir lo familiar en extraño. Tío, por qué me da tango gozo leerte y a la vez me siento tan subnormalo?

Durante la entrevista aquella que vi, David no recuerda cuál era el escritor Americano que dijo que su trabajo era “confort the disturbed, and to disturb the comfortable”. Pues eso. A trabajar!

Nueva web

http://www.davidfernandez.org

En esta ocasión he usado la plataforma Portfoliobox, quería algo mucho más limpio y sencillo. Junto con el vídeo de todos mis trabajos, me ayudará a darme un impulso en mi Berlín y a definir un poco lo que hago de cara al futuro. Aunque también pensé que me podía servir como punto y aparte. O punto final.

Han sido dos semanas de curro, en las que me he tomado como inspiración webs de artistas que me interesaban o que hacen cosas parecidas. Ese gesto (el de husmear en lo que está haciendo otra gente con la que me identifico), me ha salvado el culo en varias situaciones, y me ha dado muchas alegrías, desde conseguir representante, a conseguir bolos o inspiración para renovarme y tomar nuevos puntos de vista.

Gracias a Mónica, Sandra y Tanja por toda su ayuda y sus notas para hacer la web!

Stegreif, un amor agotador

Ser parte de este proyecto desde sus inicios es una de las cosas más grandes que he hecho en mi carrera, pero acabé totalmente agotado de la última pieza, en el que además de dirigir tocaba el violonchelo. Me ha llevado dos meses recuperarme. La finalización del mismo coincidió con la llegada del otoño y el primer lock down en Berlin. En noviembre caí a peso muerto, me compré la playstation y empecé a levantarme a las 12h o las 13h. durante semanas. Un desecho. Me convertí en un resto viscoso y sin voluntad. Me pregunto si me compensa. Aprendo un huevo, me pagan bien, y me gano un lugar en la cultura Alemana, pero a costa de perder mi centro y la fuerza que puedo usar para crear mis cositas. Este año íbamos a petarlo, así que en cierto modo es una suerte que todo esté parado, así me he salvado de morir de éxito.

Vídeo trabajos 2004/2020

Me estoy haciendo un vídeo de estos quince años haciendo mis cositas. Aún le voy a dar algún tajo y a quitar/poner cosas, pero ya lo tengo más o menos pergeñado.

Todos los inviernos me vengo a Madrid unas semanas y puedo reordenar y tengo todo el tiempo del mundo para este tipo de cosas. Siempre he adorado editar vídeo, y no pocas veces mis vídeos me han abierto puertas. También me estoy haciendo una nueva web. Ya que no estoy nada inspirado, al menos doy a mi trabajo una pátina… el producto! Hay que vender joder! …esa es una de las cosas que me permite seguir así, nunca he hecho nada artísticamente reseñable, pero lo que he hecho, he sabido venderlo bien. Me viene de mi madre y de mi abuelo, ambos vendedores.

Es curioso cómo me pone pasarme dos semanas viéndome el careto todo el rato, cualquiera que edite vídeo sabe de lo que hablo. Narciso a mi lado era un aficionado. Pero bueno, en esta profesión la vanidad es parte del combustible. Tampoco me voy a machacar.

Solo espero ser capaz de darme la próxima patada en el culo que necesito para moverme de este lugar cómodo, de lo que he conseguido, del estatus de “artista” que me he montado. De otra forma me convertiré en una imitación de mí mismo. Dios me libre.

La noche transfigurada

“Transfigured night”! Arrrggggg … after 20 years I could finally listen to it completely. One of the few Schoenberg’s enjoyable pieces. Brutal. You have to listen to this at least once in life. Composed for string sextet, it’s categorized as “program music”, since it has very a narrative and romantic character, following also the structure of the poem in which it’s inspired––by Richard Fedor Leopold Dehmel––that you can read down here. Wikipedia states:

[The poem describes a man and woman walking through a dark forest on a moonlit night. The woman shares a dark secret with her new lover: she bears the child of another man. The stages of Dehmel’s poem are reflected throughout the composition, beginning with the sadness of the woman’s confession, a neutral interlude wherein the man reflects upon the confession, and a finale reflecting the man’s bright acceptance (and forgiveness) of the woman: “O sieh, wie klar das Weltall schimmert! Es ist ein Glanz um alles her” (See how brightly the universe gleams! There is a radiance on everything).]

Two people are walking through a bare, cold wood;
the moon keeps pace with them and draws their gaze.
The moon moves along above tall oak trees,
there is no wisp of cloud to obscure the radiance
to which the black, jagged tips reach up.

A woman’s voice speaks:

“I am carrying a child, and not by you.
I am walking here with you in a state of sin.
I have offended grievously against myself.
I despaired of happiness,
and yet I still felt a grievous longing
for life’s fullness, for a mother’s joys

and duties; and so I sinned,
and so I yielded, shuddering, my sex
to the embrace of a stranger,
and even thought myself blessed.
Now life has taken its revenge,
and I have met you, met you.”

She walks on, stumbling.
She looks up; the moon keeps pace.
Her dark gaze drowns in light.
A man’s voice speaks:

“Do not let the child you have conceived
be a burden on your soul.
Look, how brightly the universe shines!
Splendour falls on everything around,
you are voyaging with me on a cold sea,
but there is the glow of an inner warmth
from you in me, from me in you.

That warmth will transfigure the stranger’s child,
and you bear it me, begot by me.
You have transfused me with splendour,
you have made a child of me.”
He puts an arm about her strong hips.
Their breath embraces in the air.
Two people walk on through the high, bright night.

(English translation by Mary Whittall)

Charlie Kaufman

Ayer vi “I am thinking of ending things”, como todos los trabajos de este tío me voló la cabeza. Tuve que verme luego un tutorial en youtube para pillar la mitad de las cosas. Aparte de esta y otras pedradas maravillosas que él ha dirigido y escrito, también ha escrito mucho para Spike Jonze, otro de los monstruos de la imaginación llevada a la pantalla, ¿quién no flipó con “Cómo ser John Malkovich”?

En esta charla (a pesar de la ñoña edición de vídeo) Kaufman se muestra con una inteligencia vulnerable y traspasadora, y mientras habla de la escritura, yo me imagino que habla de otras disciplinas artísticas, y por qué no, del mismo arte de vivir. Gracias Charlie. Gracias.

El teatro

Una mitad de lo que voy a decir es pura mentira, la otra mitad es pura verdad.

Esta aseveración, de hecho, ya está influenciada por sí misma…

Así pues; ¿cual mitad de lo dicho es pura mentira?

¿La primera mitad?

¿Ola segunda mitad?

Y entonces;

¿cual mitad de lo dicho es pura verdad?

En cualquier caso me cago en el teatro.

Actores y directores crean una mentira para que ésta sea “representada” como verdad a sentir, pretenden adoctrinarnos, enseñarnos, educarnos e incluso a veces divertirnos, pero lo hacen con trucos, con medias verdades, con mentiras y fingimientos… ya lo decía Fernando Pessoa, el poeta es un fingidor, pero de tanto fingir siente al final esa mentira más que si fuera la propia verdad. El actor no, el actor finge durante las 2 horas que dura una representación, pero luego a penas sabe de lo que estaba hablando. El poeta se suicida y el actor se hace famoso.

Imaginemos que el iluminador nos va a poner una luz “fingida”, una luz que parezca la luz del día. Lo hará con materiales reales… o imaginemos que el escenógrafo quiere hacernos sentir que estamos en un salón de juego en vez de un teatro… bueno, qué cojones, ellos también fingen. ¡Y lo hacen por la misma razón que los actores y los directores!. Para ganar dinero. Para pagar la hipoteca. Si no fingieran no podrían repetir lo mismo una y otra vez, y es en la repetición donde surge la posibilidad de la venta. Del envoltorio. De la reproducción, del suvenir. Y en la venta está la renta, el dinero. El teatro es un bazar puro y duro, donde se venden suvenires que pretenden ser artículos de primera necesidad. No jodas.

El espectador también participa de ese fingimiento, la mitad de la responsabilidad es vuestra, pero para colmo no dais la cara, os parapetáis bajo la protección que os brinda la oscuridad. Nocturnidad y alevosía. Al menos el actor da la cara. Se expone. Al menos sabemos a quién echar la culpa.

Cuando vosotros pagáis por ir al teatro, por ir a un lugar en el que sabéis de antemano que todo lo que va a ocurrir es mentira, estáis siendo tan cobardes como la pandilla de infames que venís a ver.

El espectador no tiene cojones para asistir a algo que pase de verdad. Es más, desea ser engañado. Como si estuviera pagando a una prostituta que le hace creer que está enamorada de él, que hace le hace realmente el amor. El espectador no tiene los cojones de tener una relación real con lo que ocurre en escena. No quiere ser conmovido de verdad ¡Bastante tiene ya con la vida misma! ¡Claro!

En el deporte ocurren cosas de verdad. Aunque allí están relacionadas solo con competitividad. Pero en el teatro no. Luego están los combates de boxeo, las corridas de toros. Allí también ocurren cosas de verdad, pero esa verdad está relacionada con la violencia, porque la verdad provoca violencia en el espectador, y éste a su vez reclama una violencia mas explícita para entumecer sus sentidos. También reclama que aquel que le está violentando con esa verdad ponga en riesgo su vida, su integridad física, para tener el permiso de violentarle. “Ok, de acuerdo, permito que me violentes… pero como precio debes poner en riesgo tu vida”. El espectador sí tolera violencia, pero verdad… no, la verdad es más violenta que la violencia misma.

Está bien, pongamos en riesgo nuestras vidas si hace falta. Pero juguemos limpio, pongamos en riesgo también vuestras vidas. ¿Hay cojones?

Lógicamente si yo me siento en una silla estoy haciendo algo de verdad… pero no estamos hablando de eso. En el teatro todo tiene que estar reconcentrado, la naturaleza de las cosas se nos presenta en forma de una “esencia destilada”. Joder, no nos vamos a quedar en escena a vivir. ¡Hay que resumir! Así parece que tan solo los extremos me valen para lo explicar a lo que me refiero. Solo nos vale el dolor, o el placer brutal, la vacanal. La miseria y el gozo y felicidad más profundos.

Y para colmo, cuando al fin se ponen otro tipo de temas sobre la mesa, y ocurren cosas de verdad que no están relacionadas con la competitividad o la violencia, resulta que estamos haciendo pornografía. El amor, cuando se pone en escena y no está edulcorado y es de verdad, es pornografía pura.

Así pues la pornografía nos puede salvar del teatro. La pornografía es nuestra única salvación… porque aunque los actores porno puedan fingir amor, no pueden fingir el placer de la eyaculación, no al menos los actores masculinos. Entonces solo la eyaculación masculina puede salvarnos de la falsedad, del fingimiento. De la mentira. Del teatro. La lefa violando las leyes de la gravedad es la única esperanza que le queda al teatro.

El cuerpo es real, y sus acciones nunca mienten, porque laten y siguen el pulso del corazón. De ese que bombea sangre. No del poético y romántico, sino de aquel al que se le pueden añadir unos cuantos bypass. Del músculo (al final todo es deporte).

Por eso Carlos (actor porno), va ha realizar la única acción que puede salvarnos del teatro: la corrida.

Aparece Carlos, se hace una paja y eyacula en los espectadores alcanzando hasta a los de la cuarta fila, poniendo perdidas sus mascarillas. Carlos nos salva del teatro.

La jungla de Upton Sinclair

Hacía tiempo que no leía así. Como un bulldozer. Aguantando la respiración para hacerme el largo de una piscina infinita. Apartando la cara para esquivar los golpes que salían de cada una de estas quinientas páginas. Solo se puede leer así cuando se tiene todo el tiempo del mundo, como yo. Leer es burgués de cojones. Cinco días de no parar, ¿cuánto gana un obrero en cinco días? ¿Doscientos cincuenta euros? …el libro en sí cuesta 30€, pero leer este libro en realidad le sale a uno por unos 250€ a precio de mercado.

Pedazo de libro. Allá por 1900 Upton Sinclair se fue a los mataderos de Chicago para documentar las terribles condiciones de vida y de trabajo de los obreros y los inmigrantes. A raíz de la publicación de este libro (que es una suerte de Anna Karenina de la desesperación, la miseria y el desencanto), el tipo logró un éxito sin precedentes, llegó al presidente de los estados unidos y logró cambiar las leyes que regían la industria de la alimentación. Y luego dices que el arte es inútil. También hizo lo propio con la industria del carbón, la petrolera o la manipulación del periodismo y la falta de libertad de expresión. Me lo como a este señor, qué envidia de existencias …

Los cerdos siguen igual o peor… pero al menos el jornal del matarife y su pensión están aseguradas. Perra vida.

Llegué a este libro gracias a Luna Miguel, así que gracias por la recomendación.

Si alguien tiene tiempo y ganas, que me mande su dirección y yo le mando el libro, a modo de regalo de reyes pictoplásmico. Pero nada de amigos ni familiares. Solo desconocidos con voraces fauces lectoras.

Feliz año