Mazapán septum

La conocí a través de una app, en una cita de esas de las que uno no espera nada. Lo primero que me llamó la atención fue que llegó a la hora (luego me confesaría que había llegado una hora antes). Nadie llega a la hora en Berlin: solo los psicópatas y los neuróticos. Yo siempre soy hyper puntual, pero me he dado cuenta de que solo lo hago por joder a los demás, porque todo el mundo llega siempre tarde, y ser puntual me permite empezar mis citas con una mezcla de cabreo y reproche precocinados. Así que supongo que eso me sitúa en la categoría de neuróticos pasivo-agresivos. Psicópata soy en otros menesteres.

El caso es que ella no encaja en estas categorías; ni en ninguna: siempre es puntual y punto. Estoy desarmado. Lo segundo que me llamó la atención fue la cicatriz que le atravesaba todo el pecho de arriba a abajo. Cuando nada más conocer a una chica, ya hablas de su corazón, de cómo se lo tuvieron que sacar y partir (literalmente) en dos porque no tenía la pared que divide el corazón en ventrículo izquierdo y derecho (ventricular septum) … cuando te pone su corazón sobre la mesa junto al café y la galletita de cortesía a penas diez minutos después de haberte conocido, entonces sabes que esta no va a ser una cita más de tinder. Tender. Tendré. Lieder. Perder. Defender.

No paraba de hablar. En eso sí que era como las demás citas. Yo a penas podía incluir algunas cuñas publicitarias sobre David Fernández. Así que me rendí y acepté que la conversa iba sobre ella.

— ¿De dónde eres?
— De Polonia.
—¿Y de qué trabajas?
— Trabajo en una fábrica de mazapanes.
— ¿Qué quieres decir?
— Hago mazapanes.
— ¿Te refieres a que haces los mazapanes de comer? — Yo no daba crédito y pensé que era coña.
— Exactamente. Soy la capataz de dos máquinas envasadoras de mazapán. Una es muy antigua y es manual, la otra es súper moderna y va a toda pastilla. Puede envasar mazapanes desde 500g. a los más pequeños de 30g. Tengo a mi cargo a un equipo formado por gente inadaptada, pestilente y analfabeta, y a veces tengo que ser dura con ellos, pero hay un Turco (que apesta porque tiene parte de su estómago fuera debido a una malformación) que adoro y que trabaja a las mil maravillas. Con él soy muy buena y tierna. Pero hay un africano que no habla Alemán, no entiende nada y siempre lo hace todo mal, con él soy dura. Está lleno de cicatrices por todas partes y mis jefes me han dicho que hay que ser buena con él, que ha pasado por cosas terribles. Adoro el mazapán, siempre quise trabajar en una fábrica de mazapanes.

Llegados a este punto yo no me atrevía a preguntar más. De todas formas ella se tenía que ir a trabajar a la fábrica. Aunque aún no sabía si me gustaba o no me gustaba, decidí darle un profundo abrazo de despedida. Ahí supe que sí que me gustaba. Joder. Ese abrazo me voló la cabeza. Muy poca gente abraza así. Sin medias tintas. Sin miedo ni tangos como excusa. Sin costillas de por medio. Su cicatriz dejándome una marca en mi pecho como una huella del pie que se hunde en la arena húmeda de la playa.

Como en mi tinder yo había puesto “I like to watch independent movies with popcorn”, me lo pidió para nuestra siguiente cita como quien demanda el extra de patatas fritas que aparece en la foto del menú. Elige tú me dijo. Yo no había visto “Azul” de Kieslowski aún, así que se la propuse. Adoro esa película. La vi por primera vez con 10 años y desde entonces la he visto unas cincuenta veces. Sí. Me dijo. Vale vale. Joder joder. Dejemos las palomitas para otro día.

Y luego vino lo de sus ojos. Sus ojos no tienen ni principio ni final. Su mirada no acaba nunca. Es una mirada antigua; medieval, pornográfica. Te alcanza desde un lugar sin nombre mientras que al mismo tiempo lo nombra todo. Esta tía está tan jodidamente presente; sin miedo, sin barreras, a corazón abierto, totalmente vulnerable … uno no puede más que quitarse el sombrero, los calzoncillos y también las barreras. Y luego vino lo de su culo. Un culo precioso, terso, juvenil y respingón: Es para ti, puedes hacer con él lo que quieras, solo tienes que ir poco a poco, porque la última vez […] Es para cagarse. Pero no tengo miedo. Confío en ella, su total entrega me llena de valor y tranquilidad. Sus ojos y su ojete: todo apertura twentyfourseven. Medicos sin fronteras. Alicia sin fronteras. Corazón de mazapán. Polonia liberada de los nazis y de la dictadura comunista que vino después. Mi culo también es tuyo mi amor. Serás la primera mujer que me folle por el culo. ¡Ventricular septum!

Al día siguiente Polonia y España jugaron en la Eurocopa y empataron. Yo creo que lo hicieron a posta. Como nosotros. Nadie quiere ganar al otro. Eso sería una derrota del amor.

Su deseo de ser una estrella del porno da para otro post, en el que yo de paso introduciría mi viejo deseo de convertirme en director de cine porno. Quién sabe cómo acabará esto.