Stegreif, un amor agotador

Ser parte de este proyecto desde sus inicios es una de las cosas más grandes que he hecho en mi carrera, pero acabé totalmente agotado de la última pieza, en el que además de dirigir tocaba el violonchelo. Me ha llevado dos meses recuperarme. La finalización del mismo coincidió con la llegada del otoño y el primer lock down en Berlin. En noviembre caí a peso muerto, me compré la playstation y empecé a levantarme a las 12h o las 13h. durante semanas. Un desecho. Me convertí en un resto viscoso y sin voluntad. Me pregunto si me compensa. Aprendo un huevo, me pagan bien, y me gano un lugar en la cultura Alemana, pero a costa de perder mi centro y la fuerza que puedo usar para crear mis cositas. Este año íbamos a petarlo, así que en cierto modo es una suerte que todo esté parado, así me he salvado de morir de éxito.

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